Llamado n°262 - junio 2003
Dieciséis años después de la caída de la dictadura, el rumbo autoritario del poder Lavalas continua poniendo en peligro el desarrollo del país más pobre de las Américas. Índices económicos y sociales en rojo, crisis política permanente, represión en contra de los derechos humanos, trabajo infantil, congelación de la ayuda internacional... La marginalización de Haïti continua ante la indiferencia casi general. Caricatura de los países perdedores de la carrera de la mondialización económica, según la Confédération Internationale des Syndicats Libres (CISL), Haïti es además uno de los peores lugares del globo en el ámbito de violación de la libertad sindical. Un nuevo ejemplo viene a ilustrar esta triste situación en Cap Haïtien, en el norte del país. La violencia ha sido empleada nuevamente contra sindicalistas y esta vez, la policía está directamente puesta en acusación.
La Brasserie du Nord (Cervecería del Norte) está instalada en Cap Haïtien. La fábrica forma parte del grupo Brasserie Nationale d’Haïti, productora de la cerveza local Prestige. Su patrón Michael Madsen, de origen danés, pertenece a una de las familias de industriales más ricos del país. Una familia que llegó a Haití a fines del siglo diecinueve, que representa al Consulado de Dinamarca en el país y que posee igualmente la Huilerie Nationale SA (La Aceitera Nacional SA) (HUNASA), así como a la sociedad de importación-exportación Madsen.
Desde hace más de un año, en la cervecería de Cap Haïtien, los obreros reclaman individualmente alzas de salario. Con el fin de no dar respuesta a estas reivindicaciones y evitar toda generalización de este movimiento la empresa procede efectuando revocaciones selectivas. En los hechos, actúa así para que ningún obrero trabaje más allá de tres meses en la fábrica evitando de esta manera todo pago de prestaciones legales.
Sin embargo, después del anuncio del Presidente de la República de Haití de una eventual alza del salario mínimo, las reivindicaciones y por consiguiente las revocaciones se han hecho más frecuentes. Así, a comienzos del mes de abril de 2003, ya han sido despedidos veinticinco obreros.
Diálogo a golpes de garrote
El 22 de abril de 2003, Ronald Toussaint y Vilcius Lainé solicitan une entrevista al director, Leslie Duchâtelier. Los dos obreros le presentan peticiones a propósito de sus salarios y por la mejoría de sus condiciones de trabajo. Se trata de una acción individual y no se prevee ninguna acción sindical para apoyar esta reclamación. Además, una vez que la entrevista se termina, los dos hombres vuelven a sus puestos de trabajo.
Pero este intercambio pone a los ejecutivos de la fábrica en estado de alerta. Se llama a la policía y una de las patrullas de la l’Union Départementale de Maintien de l’Ordre (Unión Departamental del mantenimiento del Orden ) (UDMO) concurre inmediatamente al lugar.
En la región de Cap Haïtien, la DMU es reconocida por su brutalidad. En octubre2001, había agredido a obreros del Programa Alimentario Mundial (Programme Alimentaire Mondial) que manifestaban para exigir la mejoría de sus condiciones de trabajo.
Desde la llegada de la patrulla de intervención, Leslie Duchâtelier y su ingeniero principal André Chery, la dirigen hasta el puesto de trabajo de los dos empleados "culpables" Bajo una lluvia de golpes, estos son amenazados de ser sometidos a la "opción cero" y luego introducidos en un vehículo para ser conducidos a la comisaría de Cap Haïtien.
En los locales de la policía; los golpes se multiplican. Los dos obreros guardaron trazas de ello bastante tiempo después de su detención.
Entre tanto, los empleados del Ministerio de Asuntos sociales pasan por la Brasserie du Nord, pero no constatan ningún problema. Para ellos, no ocurre nada que pudiera justificar su intervención. Además, ellos consideran que ningún conflicto de trabajo necesita su intervención en el seno de la empresa.
Una asombrosa liberación
Ronald y Vilcius pasan entonces cinco largos días en arresto provisorio antes de ver a un juez que transfiera el asunto al Tribunal, sin ningún cargo en su contra. El Comisario de Gobierno los hace arrestar. El mismo día, una delegación de la Brasserie Nationale se desplaza de Puerto Principe y obtiene varias citas en el Palacio de Justicia. Al día siguiente, al fin, de forma extraña, el Fiscal remite una orden de liberación sin que en ningún momento ambos hombres hayan sido escuchados. Y sin que se haya retenido ninguna acusación en su contra. La parte judicial del asunto permanece sin esclarecerse. En ningún momento el Decano del Tribunal de primera instancia es informado y tampoco la Fiscalía ha transmitido el asunto al juez de instrucción.
El 30 de abril, el sindicato Batay Ouvriyé [1] se moviliza por este caso. Hace intervenir a los abogados del Grupo Asistencia Jurídica con los que trabaja y alerta la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Defensa de Derechos Humanos (POHDH). Esta decide el inicio de una investigación en el terreno mismo y entrega su informe el 27 de mayo de 2003.
El informe de la POHDH esclarece de manera evidente la connivencia entre los jefes de empresas de Cap Haïtien, los responsables de la policía y los de la justicia, en un contexto en que los empleados del Ministerio de Asuntos Sociales no juegan ningún papel de control. Es la razón por la cual, antes que la situación no se transforme en un drama como en la plantación Guacimal [2], es importante demostrar que el conflicto se conoce más allá de las fronteras y que ciudadanos esperan con atención su solución.
PARA SABER MÁS:
Ministerio bajo vigilancia
Es el antiguo jefe de la policía haitiana, M.Jean-Claude Jean-Baptiste, que acaba de ser nombrado Secretario de Estado en el Ministerio del Trabajo. Este ha sido puesto en causa en casos criminales hace algunos años. Esta nominación inquieta a los sindicalistas que se interrogan si el país va en camino de criminalizar las actividades sindicales.
Salario mínimo Salario vital
El 17 de abril 2003, el periódico oficial de la República de Haití reproducía el texto de ley que fija a 70gourdes (1,56 €) por jornada de ocho horas de trabajo el salario mínimo que se debe pagar en los establecimientos industriales, comerciales y agrícolas del país. Pero parece que la información no llega hasta las Direcciones regionales del Ministerio de Asuntos sociales y en las empresas.
Sin embargo, este reajuste del salario mínimo está lejos de compensar el aumento del costo de la vida y aun más de cubrir los gastos para las necesidades vitales de las familias.
Llamado conjunto con :
Batay Ouvriyé : www.batayouvriye.com
Haïti Support Group http://haitisupport.gn.apc.org
COMO ACTUAR ?
Por carta : usted puede recopiar el modelo adjunto.
Este texto les es propuesto como título indicativo, puede adaptarlo a su propio estilo. En todo caso, no olvide inscribir sus datos y firmar.
Plazo de reacción : desde la recepción, pero para dar más amplitud a la campaña, puede difundirla hasta fines de octubre 2003.
TEXTO DE LA CARTA
Carta al Sr. Michael MADSEN, PDG de BRANASA :
Sr. Michael MADSEN
PDGde BRANASA
Brasserie Nationale SA
ROUTEDEl’AEROPORT
P.O.Box 1334
HT 6110 PORT-AU-PRINCE
HAITI
Señor Presidente:
Informado por la Red Solidaridad (Réseau-Solidarité) (10, quai de Richemont 35000 Rennes - France) de la situación en su fábrica de Cap Haïtien, le pido con insistencia que intervenga con el fin de mejorar las condiciones laborales en el seno de esta empresa, en particular reajustando los salarios aplicados según el mínimo fijado por el gobierno haitiano.
Seguiré con atención la situación de su empresa con el fin que los asalariados no sean víctimas de represión por su actividad sindical.
Más precisamente, después de los hechos ocurridos el 22 abril 2003, le solicito insistentemente que sean reparados los perjuicios provocados contra sus obreros Ronald Toussaint y Vilcius Lainé.
Lo saluda atenta y respetuosamente.
[1] La Red Solidaridad ha acompañado en varias ocasiones los llamados del movimiento Batay Ouvriyé, relacionados con las zonas francas de Puerto Principe y de las plantaciones de naranjas amargas del norte de Haití
[2] Llamado n° 250 de la Red Solidaridad : Haití, sangre en las plantaciones (junio 2002)