Durante ocho años, 60 a 70 % de las prendas de vestir acondicionadas en la fábrica de Shah Makhum fueron destinadas a alimentar las estanterías de Disney. Sin embargo, las obreras estaban lejos de vivir un cuento de hadas. Hasta 102 horas de trabajo por semana, sin un día de reposo, en un silencio impuesto; una presión de los capataces que iba a veces hasta la violencia física; sanitarios insuficientes y en mal estado, talleres con temperaturas muy altas, con sindicatos prohibidos obviamente. En doce ocasiones, Disney realiza auditorías sociales en la empresa con el fin de verificar la conformidad de ésta con el código de conducta de la multinacional. Los inspectores "de la casa" no remarcan nada anormal. Al contrario, ellos incitan a los proveedores a trabajar con este establecimiento de producción.
Sin embargo, en octubre 2001, las jóvenes trabajadoras(1) de la empresa reivindican públicamente el respeto de sus derechos. Su demanda es por tanto modesta:
un día de reposo semanal;
el fin de las diferentes formas de represión y de hostigamiento físico y moral;
el pago normal de las horas trabajadas y el fin de las horas suplementarias excesivas;
el respeto de la ley sobre las licencias de maternidad.
No se da ninguna respuesta a sus reivindicaciones. Pero, algunos meses más tarde, en febrero 2002, los pedidos son retirados repentinamente de la empresa. El contrato es roto por decisión de Disney. Extrañamente, nuevos controles de calidad habrían demostrado insuficiencias de parte del proveedor.
Una primicia en la industria da Bangladesh
Bajo la presión de las organizaciones locales y de una campaña internacional, en particular en Estados Unidos, el propietario de la usina realiza cambios tales que la empresa se transforma casi en un modelo. La superficie de trabajo es duplicada. La usina es limpiada y pintada de nuevo, se instalan nuevas iluminaciones, los servicios son reparados ... Entre otro, los trabajadores obtienen su jornada semanal de reposo así como días feriados oficiales y religiosos. Los tratos abusivos se suprimen y las obreras son respetadas. Un pequeño dispensario de salud se abre. El personal de la plantilla es desde ese momento pagado a tiempo
Para garantizar su conformidad con las normas laborales internacionales les propietarios de Shah Makhdum aceptaron que en su empresa se efectué un control independiente por parte de una ONG reconocida por todos, el Bangladesh Center for Workers Solidarity, esto constituye un hecho sin precedentes. Esta es una gran oportunidad para que Disney haga progresar los derechos humanos en las 3800 empresas de subcontratación con las que cuenta el país en las cuales trabajan 1,8 millones de personas.
Ciertamente, la empresa Shah Makhdum no es propiedad de Disney, no es ni siquiera su subcontratista directo. Práctica corriente en ese sector industrial, es una sociedad bajo licencia, Jerry Leigh, que había firmado un contrato con la usina de Shah Makhdum y entonces, lo había roto. Pero Disney no puede lavarse las manos tan fácilmente. .Con todos sus subcontratistas directos e indirectos, este gigante industrial y financiero rige la actividad de decenas de miles de establecimientos de fabricación y mantiene un poder efectivo sobre su imperio. No es además la primera vez, puesto que ya ha cerrado otros establecimientos de producción por las mismas razones y siguiendo idénticos escenarios.
Les establecimientos de producción se trasladan
Así a fines de los años 90, Disney abandona las zonas francas de Haïti para instalarse en Asia, y muy particularmente en China(2). En 2000, denunciado por las asociaciones de Hong Kong, siempre por los mismos motivos, la multinacional rompe sus contratos con City Toys, su subcontratista(3). Para justificar su actitud, invoca su código de conducta. En realidad, utiliza ese código para ejercer presión sobre los obreros que defienden sus derechos amenazándolos de cerrar su empresa y privarlos de trabajo. Una amenaza efectivamente seria ya que fue puesta en aplicación en varias oportunidades. Pero la situación de Shah Makhdum en Bangladesh es nueva, ya que esta vez el propietario ha hecho los esfuerzos necesarios, aceptando un control independiente y dando entonces todas las garantías de respeto del famoso código de conducta. Pero, sus esfuerzos sólo podrán persistir si su antiguo ordenante acepta la firma de nuevos contratos con él.
Si Disney no acepta trabajar con su subcontratista de Bangladesh, es porque no quiere un precedente que lo implique en un control independiente. La multinacional se encuentra ahora ante una opción muy simple. Puede firmar un nuevo contrato con Shah Makhdum y permitir que todos ganen. Si no lo hace, más allá de las 352 trabajadoras que van a perder su empleo, se saboteara una ocasión histórica. Esta vez, las responsabilidades de cada uno están bien planteadas.
¿Disney, entonces : Blanca Nieve o maldita madrastra?
(1) Como en numerosas empresas de subcontratación, el 85 % de los empleados de Shah Makhdum son mujeres jóvenes de 16 a 25 años de edad. Más allá, las obreras no son suficientemente rápidas...
(2) Llamados de Réseau-Solidarité : Haïti, terminar con Mickey (septiembre 1997 y Haïti, el derecho sindical puesto en acusación(agosto 1998)
(3) Llamado de Réseau-Solidarité : China, así pasa (octubre 2000)
Algunas cifras edificantes
La reivindicación salarial de las obreras de Shah Makhum es de 0,34 € por hora. Incluso a ese precio, tomando el ejemplo de una camisa:
el salario de una obrera de Bangladesh representa 0,7% del costo de la camisa pagada a Disney por el consumidor;
para vender esta camisa Disney gasta 25 veces más en publicidad que en salario para la obrera;
la misma obrera tendría que trabajar 210 años para ganar lo que Michael Eisner, Presidente de Disney, gana en una hora;
el presupuesto de Disney es cuatro veces y media más importante que el de Bangladesh.
Movilización en U.S.A.
Varias organizaciones americanas se movilizan fuertemente, en particular el National Labor Committee. Este movimiento, hace algunos años, logró obligar a Disney a adoptar un código de conducta y lucha hoy por aplicación efectiva.
www.nlcnet.org
Campaña, manual de empleo
Plazo de reacción : desde recepción, escribir pero para dar más importancia a la campaña, pueden difundirla hasta septiembre 2003.
MODELO :
M. Philippe COEN
Président
Walt Disney Company Europe
50 Avenue Montaigne
75008 PARIS 08
FRANCE
Monsieur le Président,
J’ai appris par Réseau-Solidarité (10, quai de Richemont 35000 RENNES-FRANCE) la situation des ouvriers de l’usine Shah Makhdum à Dhaka.
Cette entreprise a travaillé pour Disney pendant huit ans. Quand les salariés de l’usine ont fait connaître leurs revendications, votre multinationale, prétextant l’application de son code de conduite, a rompu ses contrats sans chercher à répondre aux demandes exprimées.
L’usine a maintenant pris les dispositions nécessaires à l’amélioration des conditions de travail. Je vous invite d’ailleurs à constater vous-même les progrès accomplis sur place, en lien avec les organisations non-gouvernementales locales et internationales.
Je vous demande donc instamment d’intervenir auprès de M. Michael EISNER, votre Président, afin qu’il rétablisse les relations commerciales avec l’usine Shah Makhdum.
Je vous prie de croire en l’expression de mes sentiments distingués
TRADUCCION :
M. Philippe COEN
Présidente
Walt Disney Company Europe
50 Avenue Montaigne
75008 PARIS 08
FRANCE
Señor Presidente:
He tomado conocimiento por el Réseau-Solidarité (10, quai de Richemont 35000 RENNES-FRANCE) de la situación de los obreros de la fábrica Shah Makhdum en Dhaka.
Esta empresa ha trabajado para Disney durante ocho años. En el momento en que los asalariados de la fábrica han hecho conocer sus reivindicaciones, su multinacional, pretextando la aplicación de su código de conducta, rompió sus contratos sin tratar de responder a las demandas expresadas.
La fábrica ha tomado ahora las disposiciones necesarias para mejorar las condiciones de trabajo. Le invito además a constatar por sus propios ojos el progreso logrado en este lugar, en conjunto con las organizaciones no-gubernamentales locales e internacionales.
Le solicito que intervenga rápidamente ante el Sr Michael EISNER, su Presidente, con el fin que restablezca las relaciones comerciales con la usina Shah Makhdum.
Atentamente